Duro relato de víctima de Alfonzo: “Decía que si me iba me mataba a mí o a mi familia”

l_1526593433 Una joven que fue prostituida por Gustavo Alfonzo contó que “tenía 15 años” cuando el entonces locutor concordiense la contactó “por Facebook y por teléfono” ofreciéndole trabajo: “Acepté a cambio de unas cosas que le pedí. El trabajo era el de contratar chicas para una agencia de desfiles de modelos”. “Me citó en un lugar, me dijo que iba a empezar a trabajar ayudándolo a organizar eventos y desfiles, y por eso comencé a ir a su casa. Ahí comenzó el infierno”, recordó.

“Me dijo que no iba a salir de ese lugar, que era una trampa y comenzó a insultarme y ahí seguí en ese lugar durante meses con la prostitución, el abuso, los golpes. Venían personas y estaban conmigo por nada. Él me explotaba sexualmente y psicológicamente, porque me decía que si me iba me mataba, o mataba a mi familia”, relató.

En ese marco, rememoró haber sufrido golpes constantemente: “Sufría muchos golpes. El primer día que llegué no me golpeó, pero como empecé a gritar me escupió en la cara y me amenazó, pero después siempre me pegaba patadas en las piernas, en los brazos, por la espalda. Incluso una de las chicas que conocía un poco más se dio cuenta una vez que el hematoma se me estaba pudriendo por dentro del golpe tan fuerte”.

“La primera noche fue terrible, lloraba a los gritos y pedía por mi mamá. Pero nos drogaba y junto a una chica que era su pareja, que era enfermera, nos drogaba y nos daba pastillas”, dijo y agregó: “Cuando llegaba a la cuarta persona mi cuerpo ya no daba más, entonces me drogaban para que pudiera seguir”.

Además, la joven contó que en varias oportunidades intentaron escapar: “Intentamos varias veces escaparnos, buscábamos los recursos, pero estábamos tan controladas que dos veces nos agarraron”.

“A las nueve chicas nos repartían en autos y camionetas y siempre íbamos acompañadas por personas que estaban con él. Al llegar al lugar había personas que habían pagado para tener sexo con nosotras, y él controlaba que nosotras cumpliéramos. Una noche nos llevaron a un lugar a trabajar de prostitutas, llegamos a correr menos de una cuadra y nos agarraron”, contó.

“Ibas a un lugar que te decían que era un cumpleaños, pero era otra cosa. Había fiestas cerradas, fiestas vip a la que iba siempre las mismas personas y a las que no conocía. En el sector vip de los boliches nos llevaban y por noche estábamos con unas cuatro personas”, refirió.

“Otra vez que intenté escaparme fue en un boliche, con uno de los clientes que había estado conmigo y al que le pedí que me sacara, él lo intentó, pero sólo llegamos a la puerta. Traté de pasar esos límites cuatro o cinco veces, la última vez traté de escaparme con una de las chicas y logramos correr unas dos cuadras y media y buscábamos un remis para irnos pensando que ya éramos libres, pero justo en la esquina apareció él en el auto, y atropelló a la chica y a mí me agarró de los pelos. Después de eso ya no intenté más porque mi cuerpo no me daba más, no tenía fuerzas, estaba flaca porque no comíamos bien y las drogas me hacían muy mal”, relató.

“Un martes al mediodía, cuando mi hijo cumplió un año, logré llamar a mi mamá y le pedí que me sacara porque no daba más. Ese mismo día apareció ella ahí a las dos horas. No sé cómo llegaron al lugar solo sé que rastrearon el teléfono”, rememoró.

“Cuando el policía preguntó por mí, él me dejó salir pero me amenazó para que no dijera nada porque me mataba delante del policía. El oficial me vio y me preguntó por los golpes. Sentía ganas de gritar pero aguanté el llanto hasta que subí al auto y ahí estaba mi mamá”, cerró.

Fuente: elentrerios.com

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