Casi un centenar de niños y adolescentes esperan por una familia en Entre Ríos. Cerca del 35% posee Certificado Único de Discapacidad.

Emily Valentina Jazmín está a punto de cumplir 13 años y tenía 6 cuando la conocieron. Desde los 3 años de edad esperaba en una residencia el momento que ahora estaba por llegar.
De la residencia a tener un hogar
Luego de cinco entrevistas, el 16 de diciembre viajaron a Paraná. “Era para firmar papeles, pero nos dieron la sorpresa y nos preguntaron si queríamos conocerla ese mismo día”. Y así llegó el primer encuentro: “Cuando la vimos nos derritió el corazón”, dicen.
Luego de 16 días de vinculación, “lloraba porque no quería estar más en la residencia. El 28 de enero nos llamaron para preguntarnos qué teníamos en mente”. Fernanda cumplía años el 3 de febrero, entonces pidieron permiso para llevarla a Concordia con el compromiso de regresarla en la fecha que les indicaran. “Pero el psicólogo nos dijo que tenía una mejor idea: que nos vayamos los tres y solamente volvamos para los papeles de la guarda. Nos pusimos a llorar y le decíamos a Emily, ‘te vas a ir con mamá y papá’”, recuerdan.
“Cuando llegamos a casa, unos amigos le habían puesto carteles de bienvenida y nos hicieron comida. Hasta el día de hoy, casi siete años después, es todo muy natural. La convivencia con sus abuelos, tíos, amistades, es maravillosa, como si siempre hubiese estado acá. Dios lo hizo todo perfecto”.
“Era para nosotros”
Emily tiene el síndrome de Treacher Collins, condición genética que afecta el desarrollo de huesos y tejidos de la cara. Además tiene retraso madurativo y microcefalia.
Por la mañana va a la Escuela de Educación Integral N° 25 para Sordos e Hipoacúsicos “María Ana Mac Cotter de Madrazzo” y a la tarde concurre a diferentes terapias de apoyo. Expresa algunas palabras en forma oral y se comunica en lengua de señas.
En abril de 2025 atravesó por la primera cirugía mandibular y en pocos días será intervenida nuevamente. Más adelante, se esperan cirugías de oído y paladar.
“No hay nada en lo que digamos ‘no se puede con Emily’. Se supera todo el tiempo y avanzó muchísimo en su autoestima. Es muy segura de sí misma. Nosotros le decimos ‘siempre con la cabeza en alto. Vos podés’”.
“Al principio me preguntaba, ¿será que podré ser mamá de Emily? Vino a casa con 6 años y usaba pañales, y en un año dejó todo. Fue todo tan sencillo, porque era para nosotros”, concluye Fernanda.
Una casa con flores y juguetes tirados
Hace 12 años Fernanda y Gastón fueron papás de Felipe, un bebé prematuro con mielomeningocele que falleció en los brazos de su mamá a los 6 días de nacido.
Pese al inmenso dolor, la vida siguió andando hasta encontrarse con Emily. “Es muy hermosa, muy compañera. Gracias a Dios que nos eligió para ser sus papás. En su momento debe haber pensado que se iba a quedar solita ahí o qué pasó con sus padres. Detrás hay una historia que no es fácil, pero nosotros tenemos mucho amor para dar”.
Gastón suma una anécdota de aquel tiempo de espera. “Mucho antes de anotarnos en el registro, tuve un sueño. Dios me hablaba y me decía que íbamos a tener una nena que se llamaría Emily”.
“Cuando fue la convocatoria, en la última entrevista individual, les pregunté si me podían decir al menos la inicial del nombre. Cuando me dijeron ‘E’ tiré un par de nombres hasta que me vino en mente el sueño y les dije ‘No me digan que se llama Emily’. Se miraron entre ellos y me dijeron ‘sí’. Me quebré y no entendían, entonces les conté y lloraban ellos también”.
Desde hace un tiempo, además, la familia está en proceso de adopción de otra niña de 2 años y 7 meses, actualmente en la instancia de guarda.
“A nosotros nos cambió la vida. Después del fallecimiento de nuestro hijo, nuestra casa era gris. Ahora convivimos con dos niñas hermosas, sabemos que tenemos que levantarnos por ellas. En nuestra casa hay flores y juguetes tirados”.
“- ¿Qué le dirían a quienes están pensando en la adopción para agrandar la familia?”, es la pregunta de cierre.
“Que se animen a anotarse y que vayan a todas las reuniones que los citen”, responde Gastón.
Y su esposa agrega: “Les diría que si tienen amor, están salvando una vida. Los animamos a que sigan el proceso, que sigan cada paso que les digan los profesionales sin ser impacientes. Mientras, que vayan proyectando y soñando”.
Situación en la provincia
Las estadísticas del Registro Único de Aspirantes a Guarda con Fines Adoptivos de Entre Ríos (RUAER) dicen que en nuestra provincia hay 95 menores de edad que esperan por una familia. Se trata de 61 niños que tienen entre 0 y 12 años, y 34 adolescentes de entre 13 y 17. La mayor parte de esos 95 supera los 8 años.
Del total, 33 (alrededor del 35%) posee Certificado Único de Discapacidad (CUD). Es frecuente –además- que presenten alguna situación de salud.
“Hay más postulantes que niños, pero sucede que no coinciden los perfiles. Existe gran distancia entre el deseo con que se inscriben los adultos y la realidad de los chicos que están esperando una familia. Más del 90% de quienes tienen un legajo en trámite buscan adoptar niños de hasta 3 años. Es bajo el porcentaje de quienes tienen disponibilidad para grupos de hermanos y más difícil aún para niños con discapacidad o alguna problemática de salud compleja”, dice la Dra. María Silvana Spais, secretaria del RUAER.
“La adopción está atravesada por muchas concepciones sociales, mitos y prejuicios que hacen que las personas vengan con una idea determinada. Nosotros apostamos a que no es el derecho de los adultos a tener un hijo, sino que a través del deseo de estos podamos garantizar el derecho de los menores a tener una familia”.
En relación a la discapacidad, “trabajamos con los adultos el hecho de que muchas situaciones pueden revertirse con los apoyos necesarios, superando barreras e incluso llevando una vida como cualquier chico de su edad. En un ámbito familiar y con una mirada singular, pueden acceder a otras oportunidades que tal vez no tendrían en una institución”.
Para acompañar a los potenciales adoptantes en este proceso, organizan talleres específicos. “Hicimos un convenio con el equipo de extensión de la Facultad de Trabajo Social que trabajan con Discapacidad y Salud Mental en ámbitos comunitarios e interinstitucionales, y ellos están llevando a cargo talleres con los postulantes”.
Hace unos años, el RUAER incorporó las convocatorias públicas, última instancia de búsqueda cuando no es posible dar con una familia dentro del registro ni en los otros registros del país. “Estas convocatorias públicas son complejas, porque se juega cuánto se dice del niño para preservar su intimidad y su derecho a la identidad, y cómo las personas que puedan identificarse con el caso pueden llegar a inscribirse. Algunos casos de niños con discapacidad hemos podido resolver de esta manera”, agrega la funcionaria.
En noviembre, el registro abrirá la última instancia de inscripción del año. Por consultas, comunicarse de lunes a viernes, de 7.00 a 13.00, a los teléfonos: (0343) 4209575/76. Whatsapp: 549 343 5329475. Instagram: @ruaer_mpd, Facebook: Registro de Adoptantes de Entre Ríos – RUAER. Correo electrónico: ruaer@jusentrerios.gov.ar
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