
El encarecimiento de los combustibles tiene un impacto directo en el índice de precios al consumidor, principalmente por su incidencia en los costos de transporte y logística. Este efecto se traslada a lo largo de toda la cadena productiva.
De este modo, el aumento no solo afecta a los usuarios en el surtidor, sino que repercute en precios de alimentos, bienes y servicios, generando una presión adicional sobre la inflación mensual.
![]()







